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Cómo cambiar tu vida

mayo 24, 2016

Si no te sientes feliz con las cosas que se repiten en tu vida o con la dirección en que parece que te diriges, puedes cambiarlas. Mas primero debes comprender que es tu vida, que vives en el mundo de tus pensamientos y que puedes transformar tu vida cambiando tus pensamientos, en cualquier momento en que desees hacerlo.

No digo que es fácil, pero es posible. La vida es conciencia. Estás donde estás hoy, dondequiera que sea, a causa de tu conciencia. Y sólo existe una manera de que puedas estar en cualquier otro sitio —cambiando tu conciencia. Si deseas ir más allá de tu estado actual, puedes hacerlo —no existe límite para las alturas que puedes escalar. Pero debes “arrepentirte”, lo cual quiere decir… “transfórmense por medio de la renovación de su mente” (Romanos 12:2).

Jesús dijo: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo” (Juan16:33). Existe un nivel de vida donde los estados de conciencia hacen surgir condiciones limitadas, y donde un proceso causativo fluye en un “momento” negativo. “He vencido al mundo” significa haber alcanzado un nivel más alto de conciencia, haberse liberado del proceso causativo limitado.

Si estás sin trabajo, puede que te sientas “fuera de onda”. Para dar un vuelco a esta experiencia, debes cambiar la conciencia de que estás “fuera de onda” por una de estar “en el fluir”. Quizás ores por un trabajo y consigas un nuevo empleo, pero si no has cambiado el patrón de conducta que te llevó al desempleo, sólo has solucionado el problema temporalmente. Una persona estaba emocionada dando testimonio del valor de la Verdad en su vida: “¡He demostrado tres trabajos en el año pasado!” Ésta es una manera dura de hacerlo.

“He vencido al mundo”. Logra un estado de conciencia más elevado. Deja de pensar que el trabajo es algo para lograr “allá afuera”. Siente que es parte de tu naturaleza y que el trabajo viene por medio de ti y no hacia ti. Si estás desempleado, siente que estás listo para trabajar. Piensa en movimiento, actividad, trabajo, servicio.

Un hombre que había estado en bienestar social por 10 años, al descubrir que la experiencia lo había hecho sentir desvalido en términos de autoestima, se ofreció de voluntario en un programa de servicio a la comunidad. De esa manera dio un vuelco a su vida, porque trabajar, aunque sin pago, abrió en él el fluir de la creatividad. Muchos seres humanos podrían ser rescatados si siguieran ese ejemplo.

Si no estás satisfecho con la dirección que tu vida ha tomado, o con las experiencias que manifiestas continuamente, puedes cambiar si tienes el tipo de actitudes y sentimientos que piensas que tendrías si estuvieras experimentando las condiciones que deseas. Puedes objetar: “Me siento cansado y derrotado; ¿cómo puedo evitar sentirme así? Tus sentimientos no están más allá de tu voluntad. Tú no eres tus sentimientos. Tienes sentimientos, y la persona que tiene sentimientos puede controlarlos, transformarlos y revertirlos.

Nunca es demasiado tarde para cambiar tu vida, para romper los patrones de negatividad que continúan manifestándose como edad y deterioro, como falta de armonía y soledad, como enfermedad e incomodidad física, y como inseguridad y escasez financiera. Tendrás que “arrepentirte” y seguir el camino alto de vivir y pensar. Despierta de tu pensamiento de limitación … y experimentarás el fluir incesante de tu bien.

mayo 22, 2016

EliminaciónDel folleto “Descubre tu potencial divino”

 

Vida abundante

mayo 5, 2016

índiceLa abundancia no es una condición sino una actitud. Piensa en la pregunta muy popular: “Está el vaso medio lleno o medio vacío?” La manera como respondas puede darte una idea de tu conciencia de prosperidad.

En su libro Economía espiritual, Eric Butterworth explica: “La palabra prosperidad proviene de la raíz latina cuya traducción literal es: ‘según la esperanza’ o ‘avanzar con esperanza’. De aquí que no es tanto una condición en la vida como una actitud hacia la vida”.

Sustancia universal
En en nivel espiritual, la abundancia es universal, omnipresente —por medio de la naturaleza, por medio del fluir infinito de inspiración, en tus relaciones personales con Dios y con los demás y en tu salud.

¿Crees que tu vida es abundante? Deberías hacerlo, porque la abundancia te rodea. Sigue tu guía interna para que reclames y disfrutes de todo lo que la vida te ofrece. Cada día es una oportunidad de avanzar para crecer espiritualmente, experimentar y lograr más que nunca. Tu mente está fértil con las ideas divinas y creativas. Estás rodeado por amor y sabiduría infinitos.

Éste es el momento de  traer esta conciencia de prosperidad a tu diario vivir. Al hacerlo, recuerda estas sugerencias apropiadas de Eric Butterworth:

  • Haz el compromiso de entrar y mantenerte en la corriente positiva de la vida.

  • Rechaza compartir conversaciones informales acerca de lo mal que está la economía, el alto costo de la vida o acerca de cualquier cosa a la cual no quieras decir “sí”.

  • Elimina de tu conciencia pensamientos tales como “no puedo”, “tengo miedo” y “no hay suficiente”.

  • Habla solamente de las cosas que quieres que vivan y prosperen.

  • Mantén tus pensamientos centrados en las ideas de abundancia, suficiencia y bienestar.

  • De vez en cuando, da a tu conciencia una dosis de optimismo al afirmar algo como: Dios es mi fuente de provisión instantánea, constante y abundante.

Recuerda, eres uno con Dios —la fuente de todo lo que necesitas.

Afirmación:
Dios es mi fuente, mi provisión todo suficiente. Tengo todo lo que necesito para nutrirme, sostenerme y prosperarme hoy y todos los días.

La verdad de la substancia.

abril 27, 2016

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La mayoría de nosotros ha crecido bajo la influencia de religiones que tratan de un Universo de muchos aspectos: Dios y el cielo arriba, la Tierra y la vida humana  abajo, el infierno y Satanás bajo la tierra. Tal vez hayamos sido liberados del último  aspecto y quizás hayamos llegado a una perspectiva “omni” del primero. Pero demasiado a menudo hemos dejado de unirlo todo. Esto es lo que la religión debería ser. La raíz  de palabra religión quiere decir vincular. Así que la palabra significa realmente unidad, identidad, igualdad.

Desafortunadamente, las religiones han sido instituciones en vez de percepciones, algo de lo cual te unes más bien que una transcendencia que experimentas. Hemos sido condicionados a creer que Dios obra exclusivamente por medio de un mecanismo de un cuerpo eclesiástico.

Cuando piensas en Dios tal vez sigas la tendencia subconsciente de pensar en la figura de un superhombre gigantesco – como una figura creada por Miguel Ángel – con músculos prominentes y una larga barba blanca, sentado solitariamente en su ondulante trono en las nubes con toda la riqueza del Universo “en Sus manos”.

Quizás insistas en que no sostienes tal imagen. Tal vez no. Pero cuando oras por la ayuda de Dios  en algún problema financiero, ¿pides provisión a Dios de toda su suficiencia?

H. Emilie Cady, pionera del Nuevo Pensamiento y autora del influyente libro Lecciones acerca de la Verdad, presenta un discernimiento retador en el que todo buscador sincero de la verdad debe reflexionar: “ Dios no un ser con cualidades y atributos, sino el bien mismo sino que se expresa como vida, amor y sabiduría”. Lo que dice esto es que Dios no es amoroso, sino la totalidad del amor, Dios no es sabio, sino la totalidad de la sabiduría, Dios no es un dispensador de la substancia divina, sino la totalidad de la siempre presente substancia en la que vivimos, nos movemos y tenemos y somos.

La palabra substancia viene del latín “substare” que quiere decir estar debajo. Hay una substancia subyacente en todo. No nos referimos solo a las partes componentes que integran la cosa, sino a la esencia  inmaterial en el origen de ella. Hoy sabemos mucho sobre moléculas, átomos y partículas subatómicas. Más lo que no se sabe comúnmente es que el enfoque de la investigación científica se centra, no en las diminutas partículas de lo material, sino en lo que llama “la realidad de lo inmaterial”. El espacio entre ellas se considera ahora más importante quelas partículas mismas. En este espacio se encuentra un campo de fuerza que sostiene las partículas en su órbita. Hasta se conjetura  que la fuerza no solo actúa sobre  la partícula, sino que la fuerza actúa  como una  partícula. Desde luego, esto se aplica a nuestra relación con Dios: no solamente Dios actúa sobre nosotros, sino que nosotros somos la actividad de Dios expresándose como nosotros.

Hablamos de tener fe en que Dios proveerá, pero ¿Qué queremos decir con esto?

La fe no influye en Dios “allá afuera para enviar riquezas que satisfagan nuestras necesidades “acá abajo”. La fe es la capacidad espiritual  con la cual podemos dar forma y moldear y dar forma a este elemento básico que siempre está presente: la substancia. Cualquier persona que comprenda esto poseerá la llave con la cual siempre podrá  demostrar prosperidad y seguridad, no importa las condiciones que existan en el mundo.

Condensado del primer capítulo de libro “Economía Espiritual”

Eric Butterworth

El campo magnético humano afecta la tierra

abril 22, 2016

¿Qué es una existencia basada en el corazón?

En los últimos años, nuestra propia ciencia ha hecho un descubrimiento  radical y revolucionario que cambia todo en relación a la manera en que pensamos en nosotros mismos y en el mundo.

Descubrieron que cuando creamos emociones basadas en el corazón, tales como gratitud, aprecio, cuidado – literalmente, usando el músculo del  corazón para crear estas emociones – lo que en realidad estamos  haciendo es generar un campo magnético dentro de nuestro cuerpo, que  es parte del campo magnético de la Tierra que experimenta el cambio.

El campo magnético de la Tierra se eleva, cae y regula todo, desde el clima, hasta las capas de hielo y los niveles del mar.

Este campo magnético une toda vida sobre la Tierra, desde una brizna  de pasto hasta una hormiga, desde un pececillo de color, a un hámster,  a nosotros mismos.

 Cuando muchos de nosotros nos reunimos y creamos un sentimiento común,  a esa experiencia se la llama ‘coherencia’. La coherencia en efecto  puede medirse. Tiene una frecuencia de 0,10 hertz. Ésa es la medida de la coherencia creada entre el corazón y el cerebro.

Los científicos descubrieron esto por primera vez durante el 11 de septiembre, cuando nuestros satélites, a 35.000 kilómetros en el espacio, comenzaron a registrar cambios en el campo magnético de la  Tierra, cuando los seres humanos estaban teniendo emociones por lo del  11 de septiembre y del World Trade Center. Esto fue una sorpresa para  la ciencia. Se preguntaron: « Por qué la gente que experimentaba el 11 de septiembre podía afectar a los campos magnéticos de la Tierra? No existe ninguna conexión, ¿no es cierto?» Bien, es incorrecto. Ellos descubrieron que existe una conexión y esto ha llevado a lo que se llama el Proyecto de Iniciativa de Coherencia Global.

Los científicos están ahora construyendo los sensores que puedan medir estos campos magnéticos y proponen subirlos al sitio web donde ustedes puedan observar los cambios del campo incluso en tiempo real.
Además de medir este campo, el objetivo del Proyecto de Coherencia Global es enseñar a la gente a producir coherencia en su vida cotidiana. No es algo difícil de hacer y ustedes no tienen que cambiar sus vidas para realizarlo. No tienen que cambiar sus meditaciones, sus oraciones ni cualquier otra práctica. Es una manera de estar en nuestros corazones durante todo el día, lo que es muy fácil de aprender

¿Es algo así como una toma de conciencia o una especie de bioretroalimentación?
Es parte de eso. Cuando creamos esta coherencia dentro de nuestros cuerpos, esto desencadena cerca de 1.400 cambios bioquímicos.

 Comienzan los procesos de rejuvenecimiento. El nivel de la hormona DHEA (dehidroepiandrosterona) -hormona dadora de vida – sube en nuestros cuerpos. Nuestro sistema inmunológico se fortalece realmente. Pensamos con más claridad. Nos volvemos menos
agresivos.

Los campos magnéticos del corazón ahora se están documentando. Estamos enfrentados a los mayores desafíos de los últimos 5.000 años de la historia humana registrada.
Mientras enfrentamos los grandes desafíos de nuestros tiempos, nos preguntamos: «¿Qué podemos hacer?» Aquí está lo que podemos hacer.  Podemos aprender el idioma del campo magnético que está creando los cambios y contribuir a que ese campo sea llevado desde el caos hacia el orden.

Podemos influir en los campos mismos que están creando el cambio. Los Mayas no nos pueden decir cómo termina este ciclo, porque nosotros estamos escribiendo su desenlace mientras lo estamos viviendo en este mismo momento.

 Se ha sembrado temor respecto del 2012 que provoca tensión en algunas> personas, pero tenemos la capacidad para regular el campo magnético mediante ajustar la forma en que trabajamos juntos, a través de nuestros corazones.

La clave es: tenemos que trabajar unidos para hacerlo.

Gozo

abril 17, 2016

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Un gozo pone en fuga a cien penas.—Proverbio chino

Podemos esperar que nuestro gozo sea provocado al ganarnos la lotería, o cuando alguien nos expresa amor, o nuestro equipo favorito gana un juego, o entramos de un solo golpe la bola de golf en un hoyo. Sin embargo, si esperamos que algo nos dé alegría, entonces algo más podrá quitárnosla.

El gozo ya es nuestro. Es un don que Dios infundió en nosotros cuando fuimos creados. Como el amor, él siempre es parte de nosotros, siempre está listo para ser activado. No tenemos que esperar que algo encienda nuestra alegría. Podemos activarla en nosotros, no por lo que sucede en nuestras vidas, o a pesar de lo que sucede, sino simplemente porque somos.

Dios nos envía gozos continuamente. Como pájaros en busca de un nido, ellos llegan a nosotros, pero si no los acogemos, se posan y cantan por unos momentos en nuestra alma, y luego alzan el vuelo.

El gozo está en todas partes

No existe circunstancia que pueda forzarte a abandonar el gozo. Aunque tal vez parezca absurdo pensar que es posible sentir gozo cuando ocurre una tragedia, el hecho sigue siendo que el potencial para la alegría existe en todo momento. Somos nosotros los que decidimos si se expresará o no. Es siempre nuestra elección. No obstante, nuestro gozo nunca puede ser mayor que la idea que tenemos de él, sencillamente porque el gozo es siempre un trabajo interno.

1. ¿Qué acto físico te provee la mayor alegría? ¿Por qué?

Hay probablemente muchas actividades que te dan alegría: comer, sexo, bailar, un pasatiempo y muchas más. Elige una y escribe unos párrafos sobre por qué esa actividad te hace feliz.

2. ¿Qué pensamiento o sentimiento te provee el mayor gozo? ¿Por qué?

Esto podría incluir los sentimientos que experimentas cuando estás con una persona especial en tu vida, o un sentido de satisfacción por haber hecho un buen trabajo.

3. ¿Qué sensación espiritual te ofrece mayor gozo? ¿Por qué?

Tal vez tuviste un discernimiento espiritual en tu meditación que te causó gran gozo.

4.  Compara el gozo que sientes en cada uno de esos aspectos. ¿Cuál es el más especial y cómo puedes hacer que ese gozo sea un factor predominante en tu vida? 

5 . La verdadera alegría, como surge de nuestro interior, espera siempre que la sintamos. Ella trasciende cualquiera de los goces que pusiste en lista en las Actividades 1 y 2 .

Ahora siéntate tranquilamente en un asiento cómodo. A medida que descansas tu cuerpo y mente, piensa en la palabra gozo al inhalar y exhalar con cada respiración.

Luego permanece en el Silencio por varios minutos dejando que los sentimientos de gozo burbujeen desde la profundidad de tu ser, pasando por todas las células del cuerpo. Permanece lo más que puedas en este estado. Cuando estés listo (lista). regresa lentamente a la realidad presente, trayendo la vivacidad de la alegría contigo.

Esfuérzate por hacer a alguien feliz.

No importa realmente lo que haces, o a quién lo haces, solamente importa que trates de hacer feliz a alguien. No te limites a aquellos que conoces o amas. Puedes esforzarte por hacer feliz a un extraño al dejar que él o ella pase delante de ti en la fila del supermercado. Puedes elogiar a tu camarero o camarera. Puedes preguntar a un compañero o una compañera de trabajo si necesita ayuda con cierto problema. Puedes mostrar más interés en un conocido. Usa la imaginación. Si eres sincero en el esfuerzo de ofrecer felicidad, el camino se te mostrará. Estás lleno (llena) de alegría.

Mary-Alice y Richard Jafolla

Parada en el umbral

abril 8, 2016

 

Estás cansado de repetir la escena en tu mente: pude haber hecho, si hubiera hecho, debería haber hecho, no debería haber sucedido. Mi esposa no ha debido irse, mi jefe no debería haberme despedido, ese desastre, accidente, esa enfermedad no debería haber acabado con la vida de mi ser querido. Estás cansado de la ira que te carcome por dentro, del resentimiento, la tristeza y la culpa. Los pensamientos negativos giran en tu mente como un hámster en una rueda.
Deseas perdonar, pero no sabes cómo. ¿Adivina qué? Estás en el lugar correcto, en el umbral del perdón. En ese primer paso, generalmente pasado por alto, del proceso del perdón: reconocer y aceptar nuestros sentimientos. Cuando nos sentimos traicionados, enojados o desilusionados por algo que alguien dijo o dejó de decir, es natural que las emociones se acumulen. Es parte de ser humano. Cuando recordamos que las emociones son energía en movimiento, podemos dar a esos sentimientos un lugar apropiado para descansar: en un diario personal, en una llamada de teléfono con un amigo en quien confías, con un ministro, un consejero. Cuando damos voz a los pensamientos y emociones que nos irritan, en vez de represarlas (recuerda que lo que resistimos persiste), hacemos lugar en nosotros para que el perdón comience.
El perdón es un proceso y no un acontecimiento que sucede una vez. Jesús sabía esto cuando respondió la pregunta de Pedro acerca de la frecuencia del perdón: “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces
siete” (Mateo 18:22). En otras palabras, perdonamos tantas veces como se necesite para sentirnos en paz o neutrales acerca de la persona o situación. A menudo, esto es como pelar las capas de una cebolla, y con cada capa, dejamos ir un poco más de resentimiento y ganamos un poquito más de paz, hasta que la herida haya sanado completamente.

¿Cómo sabemos cuándo hemos perdonado completamente?

Trato de llegar a un punto donde es como pensar en mi codo. Está allí, pero no pienso en él frecuentemente, y eso no tiene ninguna carga  emocional.

El segundo paso en el proceso del perdón es: Está dispuesto a perdonar, listo para dejar ir. Un proceso sencillo y sin embargo efectivo es traer a la persona o situación a la mente y luego orar: “Dejo ir, dejo ir, dejo ir. Perdono, perdono, perdono. Dejo ir y dejo a Dios actuar”. Cada vez que la persona o situación venga a tu mente, repite esta oración. Si no estamos listos para perdonar, podemos orar para tener la voluntad de perdonar. Si ni siquiera estamos listos para eso, podemos orar por el deseo de tener la voluntad de perdonar. Y si hasta eso parece demasiado, porque el acontecimiento es tan crudo o doloroso, podemos decir una oración de entrega: “Dios, no puedo hacer esto ahora. Ama a esta persona por mí, y algún día, ayúdame a tener paz en mi corazón acerca de esto”. Podemos comenzar el proceso de curación del perdón dondequiera que estemos.

Rev. Robyn Plante – del folleto “La libertad del perdón”

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